Ed Sheeran: cómo pasó de sufrir bullying y tocar en pubs de mala muerte a convertirse en un fenómeno mundial

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Ed Sheeran: cómo pasó de sufrir bullying y tocar en pubs de mala muerte a convertirse en un fenómeno mundial

Una voz melódica y las seis cuerdas de una guitarra fueron todo lo que Ed Sheeran necesitó para descubrir la fórmula del éxito, un combo que le permitió dejar de ser el «niño raro» del colegio para convertirse en uno de los artistas más reconocidos de la música pop actual.

Sheeran cumple este miércoles 17 de febrero 30 años. Aunque nació en Halifax, al norte de Inglaterra, pasó la mayor parte de su infancia en Framlingham, un pequeño pueblo al noreste de Londres en el que se inspiró para Castle on the hill, la canción de 2017 donde cuenta que «se rompió la pierna» a los seis años, fumó cigarrillos a los quince, se emborrachó con sus amigos y dio su primer beso un viernes por la noche.

Empezó a tocar la guitarra en la primaria. A los 12 años, después de ver un recital del irlandés Damien Rice, descubrió que quería dedicarse a la música. Alguna vez contó que además de hacerle feliz, lo ayudó a sociabilizar y a dejar de ser objeto de burlas por ser pelirrojo, usar anteojos o ser tartamudo, algo que superó rapeando a Eminem.

Sheeran empezó a tocar la guitarra en la primaria, y decidió dedicarse a la música después de ver un show de Damien Rice.

Ese hecho también lo animó a continuar su formación musical y actoral en compañías como la British Youth Music Theatre (BYMT), donde en 2007 formó parte del elenco de Frankenstein a las órdenes de Nick Stimson, quien le confesó a la agencia EFE que Sheeran fue un alumno «extremadamente trabajador».

Stimson recuerda especialmente una noche en la que Sheeran captó su atención cuando apareció con su guitarra y tocó algunas de sus canciones. «Sentí que estaba escuchando a alguien extraordinariamente talentoso, interpretaba de una forma que no había visto nunca en nadie antes», comenta.

Esa noche también estaba presente su compañero y amigo Matt Brinkler, quien le contó a EFE que Sheeran le pidió años más tarde poder dormir en su sillón durante «una temporada» cuando su amigo se fue a probar suerte a Londres.

Hace dos años, Sheeran asistió a la avant premiere de «Yesterday», la película de Danny Boyle en la que actúa.

«Él trabajó duro por lo que quería hacer, tocaba la guitarra todos los días y hacía bolos los siete días de la semana y cientos al año», agregó Brinkler.

El cantante «puso todos sus huevos en una única canasta y centró su esfuerzo en ser exitoso en la industria musical, incluso si no tenía un lugar al que llamar hogar», asegura el periodista Andrew Bullock, quien lo conoció con su sencillo debut The A Team (2011), y como tantos, fue cautivado por sus «habilidades compositivas y la humildad que desprendía».

Los matices únicos del joven Sheeran convencieron al mismísimo Elton John, que lo convirtió en su «protegido» y le enseño la ecuación infalible para «sortear los caminos de la industria musical» en la que debutó ese mismo año con + (Plus), que incluye joyas como Lego House o Drunk.

En 2017, Sheeran confesó en «The Jonathan Ross Show» que la fama lo llevó a tener un problema con las drogas y que gracias a la música y a su novia encontró un balance en su vida.

A partir de su disco debut, Sheeran dejó atrás la decadencia de los pubs londinenses que lo vieron crecer y comenzó a componer para estrellas como One Direction, a los que regaló la preciosa Little Things; o Taylor Swift, con quien escribió e interpretó conjuntamente Everything has Changed, para más tarde acompañarla como telonero en su gira Red por todo Estados Unidos.

Al mismo tiempo, eso le permitió darse a conocer a un público más amplio. Durante ese tour, su cabeza no dejó de maquinar canciones. Un total de 120 que despejaron la X (Multiplicar) de su segundo álbum, que incluyó la nupcial Thinking Out Loud– con la que ganó en 2016 el Grammy a mejor canción del año-, además de una canción al mar de Tenerife.

Sin embargo, el éxito y las largas giras agravaron la salud mental y la ansiedad de Sheeran, que decidió tomarse un tiempo para reconectarse; poder «ver el mundo con sus ojos y no a través de una pantalla», viajar y crear lazos con el amor de su infancia, Cherry Seaborn, su esposa actual.

En 2015, Ed Sheeran se presentó se presentó por primera vez en Argentina. Brindó dos shows en el Luna Park.

A ella le dedicó Perfect, el primer tema que compuso de su tercer álbum ÷ (Dividir), que lanzó en 2017 tras un año desaparecido del mapa y convertido en un hombre más feliz. Eso plasmó en canciones como Happier, junto a otros hits como Shape of You o la enérgica Barcelona, en la que incluye algunas palabras en español.

Su disco ÷ se proclamó como mejor álbum del año con 15 millones de copias vendidas. Le siguió nº 6, un álbum de colaboraciones con artistas como Justin Bieber o Camila Cabello, para después entrar de nuevo en un letargo musical, solo interrumpido por sorpresa la pasada Navidad con el lanzamiento de Afterglow.

En este tiempo cambió la guitarra por el pincel, explotó su faceta artística más «pollockiana» en cuadros que ahora subasta para obras benéficas; y en septiembre de 2020 dio la bienvenida a su primera hija, Lyra Antartica.

Ahora que llegó a la tercera década, aquellos que como Brinkler lo conocieron de joven, reconocen que «su música ha cambiado con él, pero es el mismo Ed que tocaba la guitarra sentado en el suelo del pasillo«. Y ahí reside la fórmula de su éxito.

fuente: clarin espectáculos